QUIM MONZÓ - 12/04/2006

Ya no hablamos como antes

Una de las consecuencias de la caída del telón de acero y la llegada de la decadencia occidental a los países que estaban más allá fue el descubrimiento de una cantera excepcional de actrices porno. Del infierno político y las estrecheces morales de aquel mundo comunista se pasó, en pocos años, a un festival de exhibición lúbrica que pocos habían imaginado. Budapest se ha convertido en un emporio de la industria del porno y los talentos más preciados allí no sólo se convierten en estrellas del santcugatense Private sino que atraviesan el Atlántico y triunfan en la meca de ese tipo de cine, que - como en el caso del otro- es Estados Unidos.

Pero sucede algo curioso. Cada vez en más películas porno las chicas no dicen ni mu. A ver si nos entendemos: cuando uno mira una peli porno no es para escuchar a la actriz recitando a Shakespeare. En eso estamos de acuerdo. Pero un poco de diálogo nunca va mal, ni que sea para descansar unos segundos entre un birmano y un pájaro loco,o incluso para añadir más lascivia a esas mismas escenas. La imagen tiene importancia, claro está, pero la labia también, y decir bonitas obscenidades al partenaire es siempre un punto añadido. Si no lo fuese, los teléfonos eróticos habrían ya desaparecido, todos.

En muchas películas actuales, las actrices, acabadas de llegar de la Europa del centro, no saben ni papa de inglés. A lo sumo dicen "Yes..., yes...!", y de ahí no salen. Los chicos sí, porque en general todavía son americanos, e intentan compensar la falta de palique lascivo de las chicas diciendo ellos las guarradas. Pero queda triste y descompensado que ellas se limiten a gemir, o casi. Es evidente que en las grandes producciones, si es necesario, se doblan las voces de los participantes. Mi amiga Moliner, que fue a Budapest a ver cómo hacían una película porno, me explicó a la vuelta que en el rodaje cada uno hablaba como quería. Uno en húngaro, otra en inglés, la de más allá en francés, y Toni Ribas en catalán. Tanto daba porque, si había alguna frase de verdad interesante, luego se doblaba al inglés y punto. Pero en las películas más sencillas, el rodaje es rápido y los medios escasos, y no se pierde tiempo en doblajes ni en hacer memorizar a las actrices frases como "Put your big throbbing shaft in my tight little twat!" y cosas así. Si no se memoriza, o sale de natural o no sale. De modo que las starlets acabadas de llegar se limitan al adverbio de asentimiento. Pocas veces puedes deleitarte con detalles como la voz preciosa de Monica Sweetheart aquella vez que, tras un facial demasiado alto de Peter North (ante el que tuvo que retroceder para poder cazarlo al vuelo y que no se perdiese más allá de su melena), al oír la risa y las excusas de éste ( "Oh, sorry..."), rio a su vez y dijo, muy lentamente: "It´s my pleasure...".

Antes no era así, porque la mayoría de actrices eran americanas y uno aprovechaba para fijarse en las frases, y de esa forma ir mejorando su nivel de inglés. Pero la globalización tiene estas pegas. Decimos a menudo que nuestros adolescentes son secos e inexpresivos, que tienen poco dominio de los recursos lingüísticos y que van fatal de inglés. ¿Cómo queremos que no vayan fatal de inglés, ni que tengan poco dominio de los recursos lingüísticos, si ven que con decir "Yes...!" ya pueden desenvolverse en la vida?